viernes, 27 de mayo de 2016

Me llama viejo pero soy un sabio



Me llaman viejo, pero soy un sabio;
Me llaman calvo, o de cana blanca;
El honor no es suyo, sino es muy mío;
La inteligencia es la que me tranca;

Para mí Los años no vienen solos;
Llegan llenos de mucho amor;
Mis canas blancas como son los polos;
Las  que a mis años les dan sabor;

Que sería de este loco  mundo;
Si viejos como yo no hubiera;
Desolado y no fecundo;
La sabiduría ni existiera;

Soy un viejo, pero soy un sabio;
Con arrugas en mi humilde cara;
Los años no vienen solos;
Cosa que no es ni rara;

En la vida siempre he  luchado;
Para regalarles un mejor futuro;
A mis nietos aconsejando;
De ser elegante y puro;

Trabajé, mis hijos del pan gozaron;
A mi esposa quise como a ninguna;
Mis nietos me lo recompensaron;
Con risas bajo la luna;

Soy un viejo de canas blancas;
Cicatrices  marcan mis manos;
Ese es el fruto de la ley ya blanca;
Que Los años no han sido vanos;

Mi vos es más lenta, y oigo poco;
Quizás tiemblan también mis manos;
Dando vida a lo que con ellas  toco;
Abrazando  a quien son hermanos;

Soy un viejo, pero soy un sabio;
Tengo ochenta, lo recuerdo bien;
Muchos años  de gran valor;
Y aspiro pasar  de cien;

Me llaman viejo, pero aun soy joven;
Conquisté el mundo de mil maneras;
Para que mis nietos felices gocen;
Y vean el mundo de dos maneras;

Donde solo haya amor y felicidad;
Por eso  luche  seguro;
Deseando ver feliz a la humanidad;
Y mis nietos con mejor futuro;

Fui hijo, también soy padre;
Soy esposo, y compañero;
Seguí los consejos que me dio mi madre;
Y Trabaje  como leñero;

De esta manera me gane el pan;
No fue deshonra ningún trabajo;
No tuve prisa ni tampoco afán;
Di  la mano a los de abajo;

Dios estuvo en mi vida presente;
Me dio su mano pura  y fuerte;
Me levanto ante mucha gente;
Lo seguiré hasta la muerte;

Me dice viejo, pero estoy contento;
Que fortuna es llegar a anciano;
A un que todo se ponga lento;
Alguien me dará la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario